Tres Valles, Lupiana.  

22 de octubre de 2006

     

 

Os proponemos un itinerario por Lupiana movidito, de mucho sube y baja, unos 15 kilómetros. No es que sea agotador, pero tiene su encanto: cuestas, páramo, valles... Y todo en un ambiente Alcarreño cien por cien.

Recorremos tres valles, el barranco del Porrón, el del rió Hungría y el del Matayeguas, con sus subidas y bajadas. Y recorreremos los tres ecosistemas típicos de la Alcarria: laderas o cuestas; valles o campiñas; y páramos o alcarrias.

El camino es circular, y  sigue una ruta de Motos de Enduro. No las maldigáis, los pocos caminos que quedan en la zona son sólo los que ellas han marcado, el resto es historia. Entre el desuso y las vertederas implacables de los tractores hemos perdido el resto de caminos. Y si os atrevéis a buscarlos armaros de paciencia y protegeros de las aliagas.

Os recomiendo un día nublado o de frío, otoño y primavera es buena época. El sol es mal compañero en estas tierras, y demasiada agua hace de la tierra légamo, y seguro que vuestras botas lo resienten.

 

Primero, situaros en la Plaza de Lupiana, un pueblecito junto a Guadalajara, es la típica plaza castellana, cuadrada, con soportales en el ayuntamiento. Un café en el bar, seguro que nos da fuerzas para empezar con las primeras cuestas.

Mirando al ayuntamiento, desde la picota, iremos hacia la derecha, atravesando una pequeña plaza con un olivo domesticado (dónde antes había un gran sauce llorón), ya sabréis en este paseo de olivos asilvestrados. Continuamos hasta cruzar el arroyo del Porrón por una calle de cemento hasta encontrar una cruz de Hierro, La cruz de San Juan. ¡Y Mirar a vuestra izquierda! os propongo subir por ese camino empinado. Para los locales, y para el Instituto Geográfico Nacional: "el camino del monte".

 

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http://sigpac.mapa.es/fega/visor

 

El camino, aunque empinado e incomodo, da la sensación de subir por un canal, no es demasiado largo, y cada vez que nos giremos podremos ir viendo distintas perspectivas del valle y del pueblo. Es una pendiente entre 100 y 150 metros de desnivel, que es la diferencia de altura entre el valle y el páramo.

Esta zona forma parte del ecosistema que denominamos "cuesta", veréis que hay poca vegetación, que es rocosa y extremadamente caliza. Con tomillos, aliagas y poco más en las zonas más expuestas, y con coscojas y espinos las más resguardadas. Atención a la última parte de la cuesta, deberemos pasar por un pasadizo entre coscojas. Y comprenderéis la lucha que mantiene por la supervivencia "acariciando" sólo sus hojas.

   

 

Aquí tenéis la primera parte de la ruta,  

 

 

Después de "coronar" la cuesta, y atravesar un campo de cereal (habitualmente en barbecho) seguiremos el rastro de las motos, hasta que se hace camino (rojizo por las arcillas del páramo), este a unos 200 metros empalma con otro camino blanco (compactado, más mantenido), lo tomamos hacia la izquierda (a nuestra derecha bajaríamos directamente a Lupiana, pasando junto al vertedero).

Siguiendo esta pista nos desviaremos en el primer cruce a la derecha (este cruce tiene una encina haciendo de glorieta. El camino que tomamos está menos marcado, ahora seguiremos el rastro que han dejado los tractores.

Atención vamos a cambiar sensiblemente de dirección, en lugar de ir hacia el noreste ahora iremos hacia el suroeste.

 

La pista que seguimos está menos marcada que la anterior, ya no es una pista blanca, sino rojiza. Utilizada sólo por los motoristas y por los tractores que hacen la labor seguiremos siempre la más marcada.

Dejaremos a nuestra izquierda, pasando junto a las ruinas un antiguo corral o redil "El corral del Conejo". Justo en el "sembrao" de enfrente veremos una gran encina que hasta ahora han respetado, bordeamos ese campo por nuestra derecha.

Ahora nos situaremos justo encima del valle del Hungría, el segundo de la jornada. Y frente, al otro lado del valle, tenemos el poblado de La Pinilla, originariamente un caserío de labranza del cercano monasterio de San Bartolomé.

 

La bajada hacia el valle no es incómoda, hay que seguir las rodadas de las motos, pasamos por un incipiente de quejigos que se mezclan entre olivos asilvestrados, y alguna encina.

Cuando lleguéis al camino del valle, después de una fuerte pendiente, debéis girar hacia vuestra derecha, en dirección a unos corrales que se encuentran en vuestro mismo margen del valle. Allí podréis ver un puente para poder cruzar el río Hungría. Desde ahí debéis "trepar" por la ladera hasta alcanzar la ermita románica de la Pinilla.

En un principio parece que era un lugar donde los frailes venía a hacer penitencia, por eso lo de Pinilla ( de penilla, pena, pesadumbre). Más tarde paso a ser una aldea, pero sobre el 1400 con la peste negra que asoló europa, el pueblo se despobló y pasaron los supervivientes a ir a Lupiana.

Desde la ermita seguir la pista hacia el este hasta llegar a la carretera, allí os toparéis con los depósitos o la estación de bombeo de agua. Mirando las instalaciones desde la pista por la que habéis subido veréis a vuestra derecha una pista que sube por la ladera del monte que tenéis enfrente. Debéis seguir la pista en dirección suroeste, subiendo hasta que se llega a perder entre un bosquecillo de encinas, siguiendo de frete, tenéis que atravesar un campo de cultivo en el que al otro extremo se adivina una pista, justo donde empieza el pinar.

 

   

 

 

Esa pista es un cortafuegos que atraviesa el monte. Si lo seguimos en dirección oeste, veremos que comienza a inclinarse hacia el valle en una cuesta muy pronunciada.

Ahí veréis, al oeste, el pueblo de Lupiana al final del valle, a vuestra derecha unas peñas coronadas por una pequeña pradera, y amuralladas por calizas. A ese punto le llaman "El castillejo", y parece que ahí residieron los primeros habitantes del valle, que parece que fueron iberos.

Debéis abandonar el cortafuegos hacia vuestra derecha, y andando a través del monte pronto localizaréis otra senda de Motos de enduro, que zigzageando entre quejigos os bajará al valle. Es un sendero delicioso

 

 

Esta senda os acercará a la carretera, otro valle. En este caso el del río Hungría, después de tomar las aguas del Matalleguas. Una vez atravesado por la carretera el río, encontramos dos pistas, tomamos la de la izquierda, en dirección valle abajo, siguiendo el curso del río que acabamos de cruzar.

A los pocos metros de tomar esta pista, surge un sendero a nuestra derecha (también marcado por motos). Este sendero ira poco a poco subiendo la pendiente de "las quebradas".

La senda nos irá acercando al pueblo de Lupiana que iremos atisbando al fondo, a la derecha, al otro lado del valle distinguiremos perfectamente el cerro de "El Castillo".

 

Justo, en el punto más alto del camino veremos el monasterio de San Bartolomé, parece que este era el antiguo camino que unía el monasterio con la Pinilla. En lugar de seguir de frente tomaremos la senda más marcada de la derecha, que comienza a bajar de manera muy empinada (¡cuidado si está húmedo!).

Al bajar la senda, hay un momento en que podemos cruzar el arroyo a nuestra dcha. Es preferible seguir por ese lado (ya que la senda tiene una fuerte y trabajosa subida que no merece la pena). Aunque no hay senda, simplemente se trata de ir bajando la ladera hasta encontrarnos con la carretera. Desde ahí es fácil ir a la plaza del pueblo de Lupiana.

La opción que os presentamos, también como más legal, es seguir la línea roja del mapa, que nos dejará en la carretera.

 

 

Un resumen del itinerario. Cómo véis la distancia aproximada que recorreremos será de 15 km, y es un recorrido de sube y baja bastante esforzado.

¡Seguro que no os defrauda!