Pilancones-Valdehuncar

26-noviembre.

   

 

Os presentamos otro itinerario en el entorno de Lupiana. Un paseo agradable, fácil, salvo un pequeño tramo de una cuesta empinada. Un sendero entre valles, cuestas y páramos, es decir, típicamente alcarreño

 

-(En este mapa tenéis todo el recorrido que os propongo)

 

Saldremos, como es habitual cuando hacemos recorridos por Lupiana, desde la plaza del pueblo. En este caso desde el río Matalleguas, aguas arriba siguiendo la indicación de "Centenera". Al poco pasamos junto al famoso "barco de Chanquete", ejemplo curioso del llamado "efecto mariposa", pronto tendremos puerto de mar.  Seguir por una carretera vecinal, llamada "El carrizal", el asfalto sólo dura un kilómetro, lo justo para ajustar la botas.

Cuando la carretera gira a la derecha para volver a cruzar el río, hacia la ermita de la Soledad, tomar la pista que sale a vuestra izquierda hacia el valle que se abre al noroeste ( a unos metros dejamos otra pista a la derecha por la que subiríamos por el valle que venimos).

Entramos en el barranco de los Pilancones, por el Camino del Monte (un antiguo sendero que antes se utilizaba para ir a Guadalajara).


En rojo, la salida de la plaza hasta que llegamos al "camino del carrizal", la pista en dirección Centenera.

 


Detalle, del primer tramo del recorrido
 

 

El camino, al principio es una pista que nos irá subiendo entre campos de cultivo, dejando a la izquierda una canal seca, donde baja agua los días de tormenta.

En las laderas desgastadas podréis ver antiguos vestigios de terrazas donde se cultivaba cereal. Por lo visto, todas estas pendientes estaban sembradas y roturadas. Ahora son sólo territorio de aliagas, de algunas coscojas y encinas que las van poco a poco repoblando.

 

Siguiendo la pista, llega un momento en que desaparece y nos encontramos un camino suave y cómodo, mantenido sólo por el paso de las motos, en la medida que que el barranco se va estrechando el sendero empieza a serpentear, y a mezclarse con robles y encinas.

Entre las dos laderas por las que subís, podéis ver un típico bosque mediterráneo de encinas y robles. La ladera de subida izquierda nunca ha sido utilizada por la agricultura, la de la derecha si, por eso la diferencia de vegetación


Un roble quejido, de un porte importante para estas tierras, nos señala el principio de la senda

 

El final del valle lo veréis cuando tengáis encima unas grandes torretas eléctricas. Justo cuando paséis debajo de ellas, debéis abandonar el sendero para enlazar con una pista que se encuentra algo más arriba.  Giráis a vuestra derecha, hacia el este. Al principio descendéis para luego comenzar a ascender hasta Los Cañales. Después de una fuerte pendiente junto a un campo de cultivo, al coronar la cuerda, podréis contemplar Lupiana, el pueblo de salida y llegada del recorrido

 

En los Cañales, a 924 metros de altura, el camino gira hacia vuestra izquierda. Os dirigís hacia un montón de piedras, y al fondo veréis las ruinas de una antigua paridera, es "Casa de Valdelobos", curioso nombre en el entorno de un pueblo que se llama lupiana (lupus, en latín, lobo). Con alusiones a antiguas épocas, ¿qué habrán visto y oído estas piedras que pisamos?

 

El camino sigue recto, debemos pasar junto a las ruinas de las parideras, para alzarnos a "El Castillejo", a 954 metros, el punto más alto de esta excursión. Una pequeña planicie perfecta para otear y atisbar enemigos imaginarios. La manera de llegar a ese punto depende de la estación, y de la cosecha.

 

Desde el Castillejo, seguiremos una pista que nos conduce al valle, a nuestra derecha, bajando una pista que el algún tramo toma una pendiente considerable. A la izquierda veremos otra paridera perdida, nos dirigimos hacia la fuente del Valdehuncar.

La fuente está en una pequeña hondonada, la pista nos deja junto a ella, aunque está oculta entre zarzas y carrizales. Sólo hay que seguir las huellas del tractor en su afán de cultivar todo lo imaginable, o las huellas del ganado que acude allí a abrevar. La fuente es humilde, pobre, abandonada, pero deja correr el agua, y aunque tampoco es buena, demasiado caliza, compartirá con nosotros su frescor y su sonido.

 

Justo enfrente de la fuente, sin necesidad de subir o bajar, tenemos una pequeña senda, casi imperceptible, custodiada entre espinos y aliagas. A nuestra derecha el valle del Matalleguas, lo encajonado del valle, la vista hacia el páramo, y el contraste de colores y tonos de las cuestas, nos dan una imagen de la Alcarria ?????

 

 

 

La senda nos va  acercando a otra pequeña hondonada, enfrente tendremos una rocas rotas, despeñadas, son "Los Peñascales". Comenzamos a descender hacia el valle, el sendero pasa a ser muy empinado, ¡bajad con cuidado!

 

Ya abajo, en la vega tenemos varias opciones. A nuestra izquierda, valle arriba por una pista bien mantenida podremos subir a Centenera, que está sólo a un par de kilómetros. Los senderos que nos llevan a  la izquierda hacia una zona de árboles y vegetación enmarañada están perdidos.

 

En verde os presentamos la senda que enlaza con otra ruta que os presentamos, subiendo por el barranco de "La Canaleja".

 

 

Os proponemos bajar hacia el cauce del río, bordeando un sembrado (ya sabéis: dependiendo de la época del año.....) hacia un enorme tronco tronchado y desgarrado. Podéis seguir bajando por el mismo margen del río, enseguida encontraréis una pista de tierra, o cruzar y bajar por la otra pista asfaltada, que está en el otro margen del río. Para pasar el río sólo hay que agacharse y pasar por debajo del pórtico de la desolación que representa este árbol, y saltar entre unas piedras bien dispuestas.

Tanto si bajamos por la carretera como por la pista en este mismo margen del valle, faltan tres kilómetros muy cómodos de bajada al pueblo.